
Opinar bajos los efectos del desánimo, consecuencia de las circunstancias por las que atraviesa el Real Zaragoza sé que, ni es grato, ni aporta esperanza. Por el contrario, recordarle a la junta directiva, a los aficionados y a quien tiene algo que ver de manera directa o indirecta con todo este tinglado, que estamos a tiempo de dar solución a la catástrofe que se provocó por la mala gestión de la directiva al comienzo de la liga… eso sí merece la pena, es gratificante y esperanzador.
Se ha ganado al Getafe y el pasado jueves se sacó 1 punto de Gijón. Importantísima recuperación para los 5 primeros partidos de liga. Esto es el fruto de un entrenador y una plantilla que han sabido mentalizarse recordando que sólo con 90 minutos de lucha y todos a una, podremos evitar el descenso.
Afortunadamente somos olvidadizos con los desastres; de lo contrario, estaríamos todo el tiempo sufriendo. Echar la vista atrás nos aporta la manera de cómo debemos de afrontar los problemas por los que un día pasamos y por dejar correr el tiempo pensando que se arreglarían solos, nos caímos con el equipo.
En las últimas dos veces que el Real Zaragoza bajo de categoría, si hubiéramos ganado el último partido de liga nos hubiéramos salvado. Este dato es para tenerlo muy presente ya que estamos hablando solamente de 3 puntos y posiblemente de 2 y de 1. De no afianzar los resultados de los últimos dos partidos, podría ser que nos encontrásemos en la misma situación.
Para ir directo al grano. Si el máximo responsable del Club, Agapito Iglesias y las personas de confianza que lo rodean están viendo que son incapaces de reconocer que este equipo está cogido con alfileres y ellos no saben más, tienen la obligación de dar paso a “otras personas” que por su historia y bien hacer puedan salvarnos de los puestos de peligro e inyectarnos moral y esperanza para volver al Real Zaragoza de los éxitos.
Las instituciones aragonesas DGA y Ayuntamiento, no están ni estarán para florituras económicas y menos para ayudar a salvar el capital de una persona. Otra cosa diferente sería cuando no éramos una SAD. A la DGA y al Ayuntamiento no les interesa que el Real Zaragoza milite en la segunda división por prestigio y representatividad. Esta ciudad se merece, por categoría y lugar que ocupa en habitantes, un equipo en primera continuamente y si hablamos de Aragón nos corresponderían dos (como sucede en Andalucía, País Vasco, Cataluña, Madrid, Valencia, etc.).
Cuando digo que llegó la hora de intervenir, lo digo con pleno conocimiento de causa y sobre todo por los antecedentes que tenemos de unas gestiones nefastas que, en los últimos años, solo nos dan tristezas y disgustos. Subir de segunda a primera, en una ciudad como Zaragoza, no es ningún mérito (aunque nos alegremos), es una obligación, la misma que la de mantenerse en la división de honor.
Sr. Iglesias, piense Ud. en esta ciudad y en los miles de aficionados. Entiendo que sus negocios y capital deba Ud. protegerlos y cuidarlos, pero no olvide que su Real Zaragoza, económicamente hablando, también es el Real Zaragoza de todos los zaragozanos y muchos aragoneses más.
La “sentencia” que pende sobre Ud. y su junta directiva no se elimina con haber ganado al Getafe en casa y haber sacado 1 punto de Gijón, ni si quiera ganando el próximo partido frente al At. de Madrid.
No tengo ninguna duda que Ud. desea que nuestro equipo permanezca en primera, de la misma manera que tampoco tengo duda en que Ud. no sabe cómo hacerlo. Dé paso a quien corresponda… ofertas tiene, salve lo que pueda de su capital y esta ciudad, aunque piense que no lo supo hacer, se lo agradecerá. Una retirada a tiempo, en este caso, sin duda es una victoria.
Venda sus acciones, aunque sea en 20.000 participaciones y deje que el presidente del Club, se llame Bandrés o se llame García, haga su trabajo como siempre se ha hecho. Ser presidente y no poder ejercer como tal, además de frustrante es dañino para el club.
Desmontar lo que hasta ahora tiene montado, sé que es costoso. Prescindir de quien no le ha dado resultado, también es costoso (contratos millonarios) pero obligado en cualquier empresa que quiera salir adelante. Reconocer los errores honra a quien lo hace, pero solo con reconocerlo no basta, hay que tomar las medidas correspondientes para salir adelante.
Un Club de Futbol, aún siendo una Sociedad Anónima Deportiva, no es una empresa como las otras que Ud. tiene. No existe ninguna empresa en el mundo que dependa su éxito de un penalty, un buen lanzamiento de córner o que el balón de fútbol (mal denominado pelota) se introduzca entre los tres palos.
Un Club de Futbol requiere experiencia deportiva, asesores con años de profesionalidad, liderazgo o carisma ante la masa social y aficionados, planificación acorde a la categoría en la que se milita, extraordinaria relación con los jugadores con los que hay que ejercer mas de psicólogo que de jefe, dedicación exclusiva, estrecha relación con los medios de comunicación (no compadreo), no pertenecer o estar apoyado por partido político alguno, entre otras cosas porque el “haber” y el “debe” de este tipo de sociedades está en el valor de cada uno de sus jugadores y no en los Euros que Ud. pueda tener, aunque esto también sea importante (donde Ud. pone mil €, mil accionistas pondrían solamente 1 €, luego su capital es relativamente importante).
Como ejemplo le pondré el mas reciente; Ikechukwu Uche, fichado como delantero y posiblemente jugador que cambia un resultado negativo por positivo. Una mala caída, una mala entrada del contrario y su “haber” se queda a cero.
Quiero decir con todo esto que, si Ud. analiza la situación, su “empresa de fútbol” está en estos momentos descapitalizada y encaminada a una quiebra segura y aún cosechando buenos resultados arrastrará también al equipo. De la misma manera que en las empresas normales existen asesores financieros y asesores de empresa, en el fútbol existen “otras personas” que pueden intervenir y dar la solución que Ud. únicamente Ud. como responsable no ve o no quiere ver.
La hora de intervenir es ahora y no en el último partido de liga cuando conseguir 1, 2 ó 3 puntos para salvarse se convierte en una autentica pesadilla que desgraciadamente en la historia reciente del Real Zaragoza es una realidad… el descenso.
Ánimo Sr. Iglesias, sea Ud. valiente y de el paso, con la cara alta de quien lo ha intentado y no ha podido y con dos…, uno para tomar un descanso ante tanta mala suerte y otro por la afición.