Hubo un tiempo en el que a la presidencia del Real Zaragoza llegaban empresarios que además de saber como manejar una empresa también, con la Federación Española de Futbol y Organismos Oficiales de nuestra tierra.Eran empresarios con experiencia, muy bregados y sobre todo conocedores de las dificultades de una buena negociación. Normalmente no necesitaban intermediarios ni responsables de otras áreas del Club para saber que era lo mejor para el Real Zaragoza, pues entre otras cosas, eran personas a las que les gustaba el futbol, entendían a los que golpeaban el balón, disfrutaban con las victorias y sufrían con las derrotas, ya que antes de ser presidentes eran auténticos “forofos” del club de sus amores.
Sin duda alguna y por lo demostrado, los dos últimos accionistas mayoritarios deben de entender de empresa pero de futbol y de sociedades deportivas, no tienen ni puñetera idea.
Esta ciudad y este equipo de nuestro corazón no se merece haber estado dos temporadas en segunda división en los últimos años y está mas que claro que si la que se bajo con Alfonso Solans debería de haber sido escarmiento suficiente como para saber como hacer bien las cosas y olvidarnos de aquella pesadilla, Agapito Iglesias repitió historia con la intención de aprender bien la lección, de cómo se sufre y lo que no hay que hacer.
Pues bien…no solo no ha aprendido sino que parece ser que le interesa mas estar en segunda que en primera. La demostración de tal afirmación se ve claramente en que a pocos días de comenzar oficialmente la Liga tenemos una plantilla a la que le han lavado la cara pero le han dejado los mocos colgando. Mocos que son síntoma de resfriado, con el correspondiente riesgo de una neumonía que los mande a la UVI de la segunda división otra vez.
Las ilusiones de competir en Europa nos las vuelven a dejar en la ilusión de no descender. Eso si, cada vez fichan a más técnicos deportivos, directores para que controlen a otros directores y jugadores que el entrenador no quiere, cuando en realidad lo que hay que fichar es a un buen director de orquesta que consiga que la música que interpretan sus músicos como mínimo sea audible.
Querer y no poder, aparentar y no ser, parecer que hay una solvencia económica para afrontar retos importantes y darse cuenta la afición que quien manda en este Club aparenta tener y lo que tiene es empresa pero “pasta gansa” nada de nada…a eso le llama la afición engaño y Francisco de Quevedo DON SIN DIN.
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