A veces, en la vida, por mucho que desde tu infancia te eduquen en la mejor escuela, con los mejores profesores y en tu casa recibas los consejos más adecuados para andar por ella, no puedes evitar que te salga ese revolucionario que la mayoría llevamos dentro.Nunca deseo el mal ajeno ni deseo para los demás aquello que no quisiera para mi, pero sería injusto conmigo mismo si dejase pasar por alto, deportivamente hablando, la satisfacción que me ha producido la lesión de Cristiano Ronaldo aunque parezca cruel.
Ni soy culé ni merengue. Mi corazón deportivo está y ha estado siempre en el león de zarpa alzada del escudo de mi Real Zaragoza.
Lo primero que pensamos todos cuando llego la noticia de la lesión de Ronaldo es en la pasta gansa que costó, en la inversión deportiva y mucho mas económica. CR, entre otras cosas, genera dinero hasta con el “paquete” si, han leído bien, con el paquete, con ese que se sujetan los defensas contrarios cuando el portugués tira una falta.
Una empresa conocida por sus slips, calzoncillos de toda la vida, y otros artículos de consumo, pagará otra fortuna por hacerle una sesión fotográfica con la técnica mas depurada y podremos verlo como ya ocurrió con David Beckham colgado de los carteles publicitarios de todo el mundo.
Es tan vergonzoso como grotesco. Toda esta historia de Cristiano hace daño sólo de nombrarla. Con lo que está lloviendo en esta país, por mucho que el fútbol sea maravilloso (cuando se juega bien) es de locos pagar lo que se ha pagado por este figura.
Lo más grave no es lo que se ha desembolsado, lo grave es el encarecimiento generalizado de todos los futbolistas para que luego... una mala entrada, le ponen el “paquete” en las orejas y se tiran casi toda la temporada tomando copas con el dineral recibido.
Recuerdo cuando, hace ya años, el Real Zaragoza traspasó al jugador Beto Barbas al equipo italiano del Lecce y percibió 200 millones de las antiguas pesetas, 1 millón y pico de euros. Aquello fue todo un acontecimiento. Hoy con ese dinero no pagas a un jugador mediocre de 3ª División.
El mundo del fútbol se ha vuelto loco y aún no deseando la lesión de nadie, no deja de hacerte un cosquilleo de satisfacción que un jugador de la categoría de Cristiano Ronaldo haga temblar y pensar si merece la pena pagar 90 millones de euros por un trozo de cristal de 1,90 metros que con una mala entrada de un contrario puede hacerse añicos en 1 segundo.
Me encanta el espectáculo, pero creo que el mundillo de los fichajes no guarda esa relación de calidad-precio a lo que toda la vida deberíamos haber estado acostumbrados.
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