Si la educación, la clase y la categoría humana se pudieran comprar con dinero, Diego Armando Maradona debería de nacer varias veces más y con la acumulación de millones que obtuviese no tendría suficiente para conseguir un poco de estos valores que tendrían que ser prioridad obligada en seres civilizados y públicos como él.La sanción de 2 meses de suspensión y una insignificante multa, le sirve a la FIFA exclusivamente para cubrir el expediente ante los medios de comunicación internacionales, pero al “pelusa”, hablando en su mismo idioma, se la suda, expresión ésta, que tanto en Argentina como en España, significa que le importa un bledo.
Hace muchos años que la figura de este hortera de la montera dejó de interesar a toda aquella generación que vivíamos el fútbol como una devoción y vibrábamos con sus goles, hasta que nos dimos cuenta que, además de futbolista hay que tener calidad humana como normalmente tienen los grandes genios y mitos tanto del deporte como de cualquier otra profesión.
Si partimos de la famosa escena de meter un gol con la mano y celebrarlo sin pudor a sabiendas de la trampa y llegamos, por un camino de alcohol y drogas, hasta la pretensión que, como seleccionador de un gran país, la prensa tenga que “chuparla” por disentir de sus actuaciones...la cosa está mas que clara. Este elemento es un impresentable.
Recordar no viene mal de vez en cuando y más si se trata de descubrir las autenticas intenciones de una persona. Y recordando, llegamos a una escena de pura delincuencia cuando, también por motivos mediáticos, disparó su arma contra las personas que estaban al acecho de información en su casa-mansión que dicho de paso, pagó con el dinero generado por una afición incondicional. Cuatro periodistas lo demandaron por agresiones, utilización de arma de fuego y cuestiones varias más.
El ídolo de todos aquellos niños fue el mismo que les enseñó las imágenes que dieron la vuelta al mundo totalmente “colgado” y fuera de si mismo hasta el punto de ser hospitalizado para una buena desintoxicación de la cual parece ser aún no ha terminado de poner fin ya que, declaraciones como las que le han acarreado esta suspensión no son normales en lo que denominamos un ídolo.
El mundo del fútbol es impresionante y sin duda ninguna es el rey de los deportes, por ese mismo motivo también es un gran escaparate donde millones de niños y adolescentes se fijan. Ven en sus ídolos personas a imitar y por muy jóvenes que sean los deportistas, éstos deben de saber que todo lo que hacen dentro y fuera del terreno de juego es imitado por sus fans.
Maradona es ese ejemplo de representatividad y debería de saber el daño que ha realizado y realiza con sus actuaciones a todos aquellos que creían en él.
La humildad es uno de esos valores que los ídolos tienen cuando están en pie y cuando ésta se pierde, el ídolo se cae. Como diría la moraleja...”Si a una persona quieres ganar no la debes defraudar” y el personaje en cuestión se empeñó desde hace tiempo en caer del pedestal.
Alguien se está equivocando con la defensa ciega de este impresentable ex-jugador. Se cree Dios y tiene su propia red de fieles seguidores. Es recibido por presidentes de gobierno como si recibieran a un premio Nobel o persona ejemplar. Se le conceden premios y homenajes allá donde va y éste se permite despreciar e insultar a todo aquel que no comulga con sus ideas (algo típico en ególatras).
El ídolo de barro se derrumba y por el camino que lleva se convertirá en arena que el viento se encargará de dispersar y hacer desaparecer. Sus goles permanecerán, pues sin duda, algunos, fueron espectaculares, pero su calidad humana y ejemplo a seguir murió el mismo día que creyó ser Dios.
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