Después de mucha constancia, a lo largo de esta primera vuelta de la liga, y gracias al empeño de los entrenadores, jugadores y dirección del Real Zaragoza, hemos sido el equipo mas goleado de la primera división. Título vergonzoso, pero ahí está.Al margen de ser penúltimos en la clasificación, diría que es imposible hacer peor las cosas y que por lo observado en todos los partidos, estamos donde nos merecemos, no como Club y si por el juego que hemos desarrollado.
Si existe algo positivo en toda esta andadura, en la que hemos recorrido la mitad del camino, es que en la segunda vuelta sacaremos más de los 14 puntos que hemos sacado en ésta, ya que peor no se puede jugar, entrenar y dirigir.
Visto como están los equipos más cercanos a nosotros, nuestro objetivo se centra exclusivamente en terminar la liga un punto por encima de ellos. Este objetivo de sacar un punto más que los equipos que descienden será como una losa para el resto del campeonato.
Quiero decir con todo esto, que las ilusiones y alegrías del inicio de competición han sido enterradas definitivamente en esta primera vuelta y sólo nos han dejado la esperanza de una salvación, posiblemente, en el último partido. Situación que ahora mismo firmaba.
Semana tras semana, aficionados, prensa y personas que algo entienden de todo esto, han clamado a los cuatro vientos que el Real Zaragoza no andaba por buen camino. Se le ha transmitido a la dirección del club el sentir de toda una ciudad con referencia al club que tantas alegrías nos dio en el pasado y tanto el máximo accionista como las personas contratadas por éste han estado completamente sordos.
Intentar pagar los despidos con bienes inmuebles raya en lo soez, en la vergüenza y define claramente al tipo de empresario que está al frente de esta S.A.D.
Todo está mal montado y mal organizado desde su inicio hasta hoy. Se ha destrozado un club como el Real Zaragoza en todos o casi todos sus aspectos. Falta credibilidad y lo que es más grave liquidez suficiente como para afrontar el tramo final de un campeonato que con el tiempo querremos borrar de la historia de este club.
El pesimismo nos invade y, quien nos ha metido en todo esto, es incapaz de aportar un soplo de esperanza a una plantilla que lo necesita más que nunca.
En lo que queda de liga, veremos a un tercer o cuarto entrenador. En el vestuario cada semana hay una nueva cara con idioma de cualquier país. No hay una directiva que pueda controlar las diferentes áreas del club. Cuando a los técnicos se les ocurre levantarse y ponerse a trabajar… entonces no funciona ni el entrenador ni el equipo.
En pocas palabras, esto es un desastre de difícil solución. Marcamos dos goles fuera de casa y nos meten cuatro. El día que ganemos, me huele que nos darán el partido por perdido por alineación indebida, ya que el camino del vestuario parece el Paseo de la Independencia con tanto trajín de jugadores. Los que se van, los que se quedan, los que fichan, los que parece que vienen y no llegan, los que reclaman sus haberes, los lesionados…
Claro es que a perro flaco, todo son pulgas, dice el refrán y yo añadiría que, barco sin rumbo, catástrofe a la vista.



