Ni me ha subido la fiebre, ni tengo un delirio deportivo. No será porque la temperatura futbolística no lo intente, ya que si por ello fuera, superaría los 50 grados y estaría en la UCI.Dar la enhorabuena a Eduardo Bandrés por su dimisión, así como a todo su consejo de administración, me parece obligado por aquello de que una retirada a tiempo es una victoria y nuestro querido Real Zaragoza, al día de hoy, necesita muchas victorias y algún milagro.
Tengo mis dudas si la dimisión en masa ha sido forzada por la presión ambiental o por el máximo accionista del club, sea como sea es para estar contentos y ver una luz al final de un túnel que se presentaba y presenta largo, muy largo.
El máximo responsable, Agapito Iglesias, ha demostrado, durante este tiempo, no tener idea alguna de fútbol y tampoco de cómo dirigir un club deportivo. Eduardo Bandrés es y ha demostrado ser, a lo largo de su historia, un economista de máxima nivel, nadie lo discute, pero tampoco tiene idea de fútbol, así cómo de lo que se mueve en el interior de un club deportivo. De la misma manera le ha sucedido a una directiva que, desgraciada o afortunadamente, ha pintado menos que un Cura en un Cabaret.
Dicho todo esto, y deseando a todas las personas que han dimitido o han sido dimitidas, que la vida les aporte lo mejor y que el retorno al 100% de sus actividades profesionales les sea exitoso, recuperando el tiempo perdido, como normalmente se pierde, en aficiones de dirigir clubes deportivos, también habrá que decir y es de ley reconocer que han puesto la mejor de sus intenciones y han trabajado lo que se les ha permitido…nada.
Si Agapito Iglesias quiere escuchar, como lo ha hecho con las peñas, le diré que ha dado uno de los muchos pasos importantes que le quedan por dar. Ha descongestionado ligeramente a una afición que clamaba justicia deportiva y que con estas dimisiones quiere ahora que la criba continúe en la parte técnica, que es parte muy importante del fracaso deportivo en el que nos encontramos.
Una vez extirpado el “cáncer”, son recomendables unas sesiones de quimioterapia o radioterapia que garanticen al enfermo una buena calidad de vida.
El tratamiento, en este caso, es sencillo: No cometer los errores que hasta hoy se han cometido y rodearse de personas que entiendan fundamentalmente de fútbol, relación con los jugadores de la plantilla, organización de diferentes áreas, relaciones publicas e institucionales, comunicación con prensa y aficionados, comunicación directísima con los técnicos y, además, tengan en su haber experiencias futbolísticas de éxito.
Si por el contrario, lo que pretende Agapito Iglesias es rodearse únicamente de consejeros con poder económico para que sean avalistas de nuevas operaciones, el error seguirá siendo el mismo y el fracaso estará de nuevo servido. El vil metal, aun siendo importantísimo, no lo es todo…el conocimiento y la experiencia si.
Alguien podría pensar que todo este conocimiento es mucho pedir y difícil de encontrar, cuando en realidad, el máximo accionista, lo tiene en sus manos desde que llegó al Real Zaragoza. El error comenzó cuando pensó que un club es un “negocio” y nadie le dijo que el fútbol es “ocio” y como tal cuesta dinero y da pocos beneficios.
El negocio viene, literalmente hablando, de la fusión; “negación del ocio” y éste es el que realmente te aporta beneficios en el mejor de los casos.
Recupere Ud. el sentido de este Real Zaragoza, rodéese de personas que tienen una experiencia de dirección deportiva a sus espaldas y dedíquese a lo que realmente sabe hacer...negocios.
Si así lo hace, sin duda el Real Zaragoza, al igual que pasa en la mayoría de los clubes de fútbol, se lo agradecerá, no con beneficios y si con imagen y reconocimiento que a la larga también son beneficios pero menos descarados.
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