Cuando aún resuena el pitido final del último partido de liga y la confirmación de continuar en primera división, tengo la sensación de volver a llegar tarde y sin preparación alguna al inicio de la próxima temporada.La plantilla de vacaciones sin fecha de retorno, el entrenador con la mosca en la oreja por la incertidumbre de su continuidad, Marcelino García Toral reclamando un fortunón que no dudo le corresponda, Poschner, esperanza de Agapito, se va cabreado como una mona sin alcanzar un año de gestión, los jugadores pendientes de unos pagarés que proceden de unas arcas vacías de contenido, una deuda en el club de muy dudosa solución y un presidente , amo y señor, de un Real Zaragoza que hace agua por los cuatro costados.
Este es el panorama real de un gigante derrotado que navega a la deriva, sin capitán y con el timón roto de tantas manos que lo han ido deteriorando, año tras año, desde la llegada de un personaje oscuro, inexperto y vacilón.
La mayoría de los ciudadanos españoles, opina que la crisis económica general de nuestro país podía haber sido menor de no haber perdido casi dos años en reconocerla y afrontarla. Exactamente igual pasa con nuestro querido Real Zaragoza. Se habla, se comenta, se censuran actuaciones, pero quien realmente debe de dar el paso y afrontar la realidad se limita a permanecer en la presidencia y esperar milagros.
Milagro ha sido mantenerse en primera con tanta tormenta y nefasta gestión. Y milagro será poder comenzar la pretemporada sin la incertidumbre con la que se comenzó la anterior.
Creo que sería mas honesto pedir ayuda. Sería mas serio y beneficioso para el club y la ciudad, coger al toro por los cuernos, dejarse de probar nuevos inventos y ponerse en manos de auténticos profesionales, tanto a nivel económico como deportivo. Todo lo que no sea “limpiar” y comenzar de nuevo, es perder el tiempo.
Las instituciones algo deberán decir al respecto y de la misma forma que catapultaron a Agapito a dirigir los destinos del Real Zaragoza, sería interesante que ahora lo convencieran de su fracaso y de su inminente retirada.
La afición no se merece pasar por lo que ha pasado y, de no cambiar las cosas, pasar también esta próxima temporada por otro infierno tanto deportivo como económico.
Es obligado y necesario incorporar al Real Zaragoza a personas con experiencia deportiva y de gestión. Hay que dejarse ya de bandazos y comenzar desde el principio, ya que no tenemos “nada”. No hay valor económico importante en el 99% de los jugadores, lo que se incorporó en invierno o se debe o está cedido y, a nivel económico, se debe tal cantidad de millones que nos hace estar en un pozo excesivamente profundo y con el agua al cuello.
No debemos permitir volver a ver la misma película del año pasado y más cuando la mayoría de las escenas son malas, terroríficas y poco tienen que ver con el mundo del futbol.
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