No podía ser de otra manera. El Real Zaragoza se ha despedido del último partido de liga arrastrando el cúlo por el césped, creando expectativas en la primera parte y destruyéndolas en la segunda.Ha terminado de la misma forma que comenzó. Nos deja las dudas para los tres próximos meses y, lo que es peor, se nos quiere hace pensar que, como ya estamos salvados, tenemos equipo.
Por activa y por pasiva se ha comentado que el Real Zaragoza es un equipo con una historia digna de los grandes de nuestro país y que no podemos ni debemos permitir que se celebre una permanencia como si hubiéramos nacido ayer o como si fuéramos un equipo de regional que, con esfuerzo, llegase por primera vez a la división de honor.
No quiero permitirme el lujo de disfrutar e ilusionarme con el equipo que tenemos, ni con el entrenador, ni el cuerpo técnico y por supuesto con el presidente que ha destrozado lo mejor del club.
Este sábado, frente al Villareal, debería de haber sido, al estar “salvados”, el mejor momento para hacer la protesta mas absoluta por parte de la afición, por el sufrimiento inmerecido que ha recibido, y más, cuando esta afición ha sido clave para la salvación.
A mas de uno se le tendría que caer la cara de vergüenza. Alguno, por dignidad, debería de haber dimitido en el mismo instante que el arbitro pitaba el final del partido.
Con mucha pena hemos visto a este equipo durante toda la temporada festejando con el descenso. Con poca gloria hemos despedido la liga y con mucha suerte conseguimos las últimas dos victorias que nos dieron la salvación.
Así no se puede continuar, con pena, sin gloria y con mucha suerte, ya que ésta última se acaba. La realidad es que en este Real Zaragoza hay que cambiar hasta los banderines del corner, todo lo demás es seguir engañándonos y mas sufrimiento para la próxima temporada.
Que envidia me dan; Barcelona, Real Madrid, Valencia, Sevilla, Mallorca y Getafe. Me dormiré pensando que ya estamos planificando una temporada seria y llena de esperanza para alcanzar en la próxima jugar el Europa. Al despertar, espero no ver las mismas caras de los responsables que nos han conducido a esta situación en los últimos años.
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