La afición está contenta, los jugadores satisfechos, el entrenador se cree Guardiola, los técnicos respiran tranquilos y el presidente piensa que, al final, le ha resultado mejor estar solo que mal acompañado.Sin dejar de dar la enhorabuena en general y alegrarme en particular por permanecer en primera, lo anteriormente expuesto es una falsa realidad, ya que peor no se han podido hacer las cosas y, con el partido frente al Xerez, se ha puesto de manifiesto la dejadez y falta de respeto al aficionado, algo a lo que nos han venido acostumbrando, los anteriormente expuestos, durante toda la presente liga.
Cuando tan solo quedaban dos partidos y el Real Zaragoza necesitaba un simple punto para tener asegurada la permanencia, se ha vuelto por las andadas y nos han demostrado que son incapaces de empatar o vencer al colista, dejando en manos de los demás nuestra salvación. La manera de afrontar el partido en Xerez se le llama falta de dignidad y pundonor. También, vulgarmente, se puede decir que les faltó “testiculina”.
Esta forma de permanecer en primera es, como mínimo, agridulce y deja al desnudo tanto a jugadores como al cuerpo técnico y dirección.
Que el Real Zaragoza, con una historia que para si quisieran muchos, tenga que arrastrarse por la división de honor como lo ha hecho esta temporada, hace que las alegrías no puedan celebrarse como deberían y nos quedamos con la preocupación de desempeñar un trabajo casi imposible de realizar para la próxima temporada, ya que con lo que tenemos (jugadores, técnicos y dirección) no vamos a ningún lado que no sea el sufrimiento y la falta de fe en nuestro equipo.
Cuando termine el último partido frente al Villareal, equipo que se juega entrar en Europa, será el mejor momento para que Agapito Iglesias anuncie su retirada del mundo del fútbol y demuestre así que realmente quiere a esta ciudad y a sus aficionados.
Podría suceder que se ganase el último encuentro, dejásemos fuera de Europa al equipo que hace unos años nos privó de la permanencia y que el presidente se asomase al palco, como lo hacían los emperadores romanos en los circos de gladiadores, para ponerse las hojas de laurel en la cabeza y levantar el pulgar a modo de perdonar la vida a toda la afición por no haber creído en el.
Quiero volver a recordar que el dinero no lo es todo y menos cuando no se tiene. Aquí solo nos vale conocimiento “futbolero” y gestión, con personas coherentes, valientes y con dos dedos de frente.
Hoy tendríamos que estar disfrutando y, con la mano en el corazón, la única alegría que nos queda es saber que nos han pasado de la UCI a la planta... pero que seguimos enfermos, esperando que en los próximos tres meses nos den la medicación apropiada para salir de un Hospital donde jamás deberíamos haber entrado.
Desde estas líneas, mi máximo reconocimiento a una afición impecable. Una afición que ha sabido meter mas goles que los propios futbolistas y una afición que ha leído, mejor que técnicos y presidente, el objetivo de no caer en un pozo del que esta vez hubiera sido imposible salir, no solo por la crisis económica, sino por la falta de conocimiento y gestión de quieres toman las decisiones en este querido equipo.
Ahora solo queda la reflexión y la protesta mas enérgica para que esta temporada no vuelva a repetirse. Pedirle a la Virgen del Pilar que ilumine a toda esta “panda” de ciegos que ni saben ni quieren aprender.
Pido perdón por haber declarado en comentarios anteriores que la permanencia nos la jugaríamos en la última jornada, justo le ha ido el calculo, cuando en realidad, lo que nos jugamos en esa jornada es el prestigio, el honor, el amor propio y sobre todas las cosas la dignidad de conseguir ese punto (ahora simbólico) que nos faltaba la pasada semana.
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