miércoles, 25 de agosto de 2010

La hora de la verdad

Llega el primer examen en La Coruña con algunas dudas pero bastantes menos que las que se tenían a principio de la temporada pasada. Podría ser que el cuerpo técnico, esta pretemporada, ha estado mas unido a un fin común que el pasado año, conociendo la situación tan delicada por la que atraviesa el Real Zaragoza.

He visto casi todos los partidos de este verano y, si hablo con el corazón, estoy bastante despistado. Caras nuevas, nuevas promesas, trapicheos con algún final feliz e intentonas de fichajes que se han quedado en nada.

Basándonos en la realidad y con el susto todavía en el cuerpo de estar continuamente en el abismo de la desaparición, podría decirse que se llega a este inicio de liga con un poco mas de moral que en agosto de 2009.

Este Real Zaragoza, deberá de llenarse de algo que no se paga con dinero, como es: fuerza, ilusión, unión y ganas de ir construyéndose a lo largo de la temporada que comienza este fin de semana.

No hay mas cera que la que arde y deberemos conservarla con cuidado para que la vela no se apague en el primer cuarto de liga.

Cuando un equipo no puede reforzarse con la suficiente garantía de existo, no le queda otro remedio que tirar de la profesionalidad, el orgullo y la energía que debe de dar el escudo que llevan en la camiseta.

Como siempre, la afición será una pieza clave para arrancar y empujar al equipo con sus ánimos y cánticos. Por el bien de nuestro club, habrá que acudir a La Romareda sin pañuelos blancos para no tener la tentación de sacarlos al mínimo tropiezo y sufrir con paciencia los malos momentos que sin duda pasaremos.

La situación vivida durantes estos últimos años habrá que guardarla en el baúl de los recuerdos y dar una oportunidad mas a toda una plantilla que, sin duda alguna, está trabajando con ganas, ilusión y convencimiento de que, si la directiva no es capaz de dar mas de si, ellos quieren demostrar que todo es posible…hasta los milagros.

Dicho queda, desde estas líneas, la necesidad de animo y apoyo a un equipo construido con poco dinero, pero con mucha imaginación. Como dicen en la ONCE…”que la suerte nos acompañe”, pues la hora de la verdad ya ha llegado y sin duda, en esta liga que comienza, seguro que hay tres o cuatro equipos peores que el nuestro.

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