martes, 7 de septiembre de 2010

Sinvergüenza o sinvergonzonería

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es muy claro al definir estas dos palabras. Sinvergüenza: Se dice de la persona que comete actos ilegales en provecho propio o incurre en inmoralidades.Sinvergonzonería: Se dice de aquella persona con desfachatez y falta de vergüenza.

Definidas estas dos palabras y recordando el artículo escrito en esta misma columna el pasado año con referencia a Joan Laporta “Independentistas Deportivos de Pacotilla”, se me hace imposible pasar por alto varios y turbios asuntos que el nuevo “político” nacido del mundo del fútbol, Joan Laporta, está dejando por el camino antes de presentarse a las elecciones de la Generalitat de la aún comunidad autónoma española.

Despilfarrar en su mandato, según el nuevo presidente de FC. Barcelona Sandro Rosell, 400.000 € en Jets privados y 330.000 € con la Visa del Club, podría ajustarse a cualquiera de los dos adjetivos. Relacionar esta falta de escrúpulos con cualquier otro presidente de un Club de Fútbol, en tirar el dinero por la ventana, no sería difícil de encontrar ya que lo tenemos muy cercano.

Pero el impresentable (persona difícil de presentar) de Joan Laporta ha llegado mucho más lejos. A través de Facebook, varios candidatos al partido político del ex-presidente de FC. Barcelona, han pedido un “tiro en la nuca” al presidente de Ciudadans Albert Rivera, entre otras lindezas, sin que a Laporta se le conozca hasta ahora una sola recriminación a tales salvajes comentarios.

Este inculto, con afán de protagonismo, es tan independentista que se ha pensado que todo vale y que todos los catalanes, aficionados al fútbol o no, tienen que comulgar con sus ideas por haber sido el presidente de uno de los clubes más grandes y poderosos del mundo.

Simplemente con un comentario o pregunta, de las miles que se le podrían hacer, este ídolo de barro con olor podrido no sabría como salir airoso… por ejemplo: ¿Bajo la presidencia de Laporta era obligado que todos los jugadores hablasen correctamente catalán para poder ejercer su trabajo y profesión?

Conozco a cientos de catalanes, ciudadanos normales, aficionados al fútbol y demás deportes, pues he vivido allí varios años, y están hasta las narices de personajes y politiquillos de este tipo.

Si tan nacionalista es el “elemento” ¿Por qué ha permitido que muchos de sus jugadores jugaran con la Selección Española? Además de los adjetivos mencionados, hay que añadir el de cobardía y falta de responsabilidad con sus ideas. En dos palabras…es mas falso que la moneda de Judas.

No hay peor político que aquel que viene del mundo del fútbol, donde ha ejercido un poder de millones de euros que no son de su propiedad. Estos politiquillos de verbena se piensan que sus ideas son geniales, pero son tan falsos que, cuando están en el fútbol, por su imagen pública creen que ya pueden dirigir los destinos de toda una comunidad y si se lo permiten llegar a presidir un país con las mismas sinvergüencerías que lo hacen en el mundo del fútbol.

Al final, unos y otros, los sinvergüenzas, aprovechados y despilfarradores del dinero ajeno, conseguirán que muchos clubes desaparezcan o que los aficionados se cansen de tanta irresponsabilidad, abandonando las gradas en forma de estampida.

Posiblemente, Juan Laporta, como se escribe y dice en español, al ver perdida la Visa del FC. Barcelona quiera conseguir otra Visa del Gobierno Catalán.

No está en mi intención desprestigiar, insultar gratuitamente y deformar una realidad, pero hay veces que el aficionado debe de conocer con mas detalle como es utilizado y lo falsos y sinvergüenzas son algunos de sus dirigentes.

No deseo la cárcel para nadie, pero es injusto que actos infinitamente menores sean sancionados con altísimas penas y otros que utilizan sus cargos para enriquecerse y alcanzar ilegalmente determinado poder ni siquiera pasen por el juzgado.

El fútbol, es un extraordinario deporte, que ilusiona, que te hace olvidar muchos de los problemas cotidianos y que está rodeado de gente maravillosa. Cerrar la puerta a este tipo de personas, que solo enfrentan a las aficiones, es una obligación de los aficionados en las urnas y al mencionado Laporta se le veía el “plumero” desde hace muchos años.

El deporte es sano, la política es interesada, pero cuando se juntan las dos… ambas se pudren y huelen a porquería. Este es uno de los muchos casos.

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