Podría ser que la apatía y desmoralización fuera instalándose gota a gota y día a día sobre los que queremos al Real Zaragoza Club de Fútbol y no al Real Zaragoza SAD. Hay quien no comprende que en la F.E.F. no nos hagan caso alguno. Hay, también, quien no quiere entender que ni jugadores ni entrenadores de calidad quieran venir a este club por falta de garantías, siendo el caso de Javier Aguirre excepcional, pues sus circunstancias son más de futuro y de estar en el “candelero” que las meramente económicas. Y hay, por otra parte, quien no asimila que, desde que el Real Zaragoza se convirtió, obligadamente, en Sociedad Anónima Deportiva, el fútbol ha perdido muchos enteros en lo que se refiere a esa ilusión y forma de disfrutarlo. Cuando se llega a no ser nadie, nadie te hace caso.La memoria histórica, que ahora tan de moda está, nos debería de servir para reflexionar y en consecuencia analizar algunas situaciones que no hace muchos años fueron muy distintas y que, obligatoriamente, deberán de retornar si lo que se pretende es tener tranquilidad y no el desasosiego de ver como ésta Sociedad Anónima Deportiva está mas cerca de desaparecer que de darnos alguna alegría.
El Real Zaragoza SAD se constituyó el 25/06/1992 con un Capital Social de 7.512.500 € , con 326 empleados y con la Actividad de: Espectáculos Deportivos. Pocos años antes, aproximadamente seis, el Real Zaragoza Club de Fútbol tan apenas tenía una deuda auditada de no más de 2 millones de euros, que comparados con los 110 millones de hoy y sin auditar, ya que se rumorea que son 150 millones… algo muy ruinoso, desastroso, increíble y oscuro ha tenido que ocurrir.
¿Qué está pasando?, pues muy sencillo… nos está sucediendo algo parecido a lo que estamos viviendo actualmente en nuestro país. Una crisis impresionante en la que los ciudadanos nada podemos hacer, pues el mal ya está hecho y por mucho que comprendamos que se erró en multimillonarias inversiones, gastos innecesarios, desplome de la construcción y un sinfín de historias macro-económicas mas, los de a pié seguiremos viendo como se suceden los acontecimientos y por donde nos sacan el dinero para remediar aquello a lo que un día no se le quiso poner freno.
A este Real Zaragoza le está sucediendo lo mismo. Todos comentamos, censuramos, nos quejamos, pero nada podemos hacer, ya que el Club tiene un dueño y nuestras ilusiones deportivas dependen exclusivamente de él. ¿Solución? Solamente existe una y esta es que el Real Zaragoza Club de Fútbol retorne a su afición con una Junta Directiva como las de antes de la catástrofe… difícil, pero nunca se puede decir que imposible.

