jueves, 18 de noviembre de 2010

El penúltimo

No hay algo más desquiciante que contar la verdad y quien la escucha te replique con que estás mintiendo, exagerando, deformando la realidad y que además no sientes los colores del Real Zaragoza. Todos somos tertulianos, todos, tarde o temprano, hacemos comentarios de las informaciones que los medios de comunicación realizan a diario y si esas informaciones afectan a una de las pocas ilusiones que esta sociedad nos regala, sin que nos cueste dinero, aún duele más.

El Espía, que no deja de ser una persona más de esas que, antes de escribir, está bien informado, por la cuenta que le trae. Se ha cansado de escribir que el mal de nuestro Real Zaragoza radica única y exclusivamente en su máximo dirigente y accionista mayoritario. Esta afirmación es sencilla de entender…ha demostrado NO TENER NI PUÑETERA IDEA DE LO QUE ES UN CLUB DE FUTBOL Y MENOS DE ADMINISTRARLO.

Si alguien es capaz de decir lo contrario, que lo demuestre con datos y defendiendo las gestiones realizadas hasta el día de hoy. Ese día dejaré de ser El Espía y escribiré mi artículo de perdón y reconocimiento. El Real Zaragoza, desde que Agapito Iglesias se hiciera cargo, es un traje lleno de remendones, zurcidos y manchas de todo tipo en el que nadie se siente cómodo. La desastrosa economía, es el fruto de un rosario de fichajes y destituciones erróneos. Y de nada le sirve a la afición saber que el dinero apostado sale del bolsillo del presidente y “otros”, pues se ha comentado, mil veces mil, que el Real Zaragoza nos sólo es una SAD, es también el sentimiento de miles de aficionados y un club al que un día le obligaron a convertirse en SAD. En posteriores fechas trataré este asunto de la SAD y sus consecuencias.

Idéntica y paralelamente a la economía está el desastre del equipo. Con un abanico de entrenadores que, de seguir así, superarán en número a los que saltan al terreno de juego. Ejemplo palpable de que la motivación en un club es necesaria y obligada lo tenemos en nuestra Selección Española. Cuando se juegan partidos oficiales no hay quien le meta mano, pero cuando éstos son amistosos, tras lograr ser Campeones del Mundo…eso es harina de otro costal. La roja salto al terreno de juego sin motivación y la Selección de Portugal con fuerza, motivados y con ánimo de revancha…resultado 4-0. Todos deseamos que Javier Aguirre sea esa motivación que el equipo necesita y esa mano de firmeza y conocimiento futbolístico que inicie el camino de la permanencia, pero aunque a alguno le duela, la solución solo tiene un camino y este es encontrar un presidente y gestor con garantías. Mientras Agapito siga al mando, Javier Aguirre siempre será el penúltimo entrenador de un mal gestor.

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