En qué estaría yo pensando cuando en esta columna de opinión escribía, con la mejor de las intenciones a principio de la temporada, que a este Real Zaragoza teníamos la obligación de darle tiempo para acoplarse a la primera división. El Real Zaragoza ha estado normalmente en Primera y todos o casi todos pensábamos que pasar por la Segunda era casual y de estancia corta. Con todo lo sucedido en la pasada semana, manifiestos, proclamas, junta de accionistas y nueva fundación, mi cabeza se ha vuelto loca y como si de una pesadilla se tratara tengo la sensación que estamos en Primera de invitados de piedra. Una cosa es dar tiempo al tiempo y otra muy diferente es ver como este equipo es incapaz de meter un gol al arco iris.Han pasado, en lo que va de temporada, dos entrenadores y visto lo visto, como si pasan cuarenta. Ya no es un problema de entrenador, que también lo es, la realidad es la que hay y lo que hay no tiene calidad. Lo siento mucho por los jugadores, pues opino y estoy seguro que les encantaría ganar todos los partidos, pero la impotencia y la resignación se está apoderando de ellos y lo que es peor de la afición incondicional que semana tras semana está pendiente de un milagro que no llega.
Me temo que si Herrera y Prieto son las personas que le van a dar la vuelta a esta plantilla incorporando nuevas caras… la hemos “pringao”. Estos dos personajes me recuerdan a algunos de esos políticos que cobran mucho pero que ni trabajan, ni aportan nada positivo a la sociedad… en este caso a la SAD.
No puedo comprender a Agapito Iglesias. Está viendo perfectamente una situación insostenible a su alrededor y no es capaz de darle un giro, por su bien y por el de la afición. Es consciente, el Sr. Iglesias, que si algo le sucede al Real Zaragoza mucho le afectará a el y sus intereses y mira a otro lado como si con el no fuera esta guerra.
¿Qué está sucediendo realmente en el Real Zaragoza SAD? ¿Tiene el Sr. Iglesias preparado un golpe de efecto que deje a la afición con la boca abierta? ¿Están las Instituciones de esta ciudad o las entidades financieras preparando una salida del máximo accionista por la puerta trasera? Algo de todo esto tiene que haber, pues de lo contrario es incomprensible que con todo lo sucedido la pasada semana ningún responsable abra la boca y vean desde la indiferencia como se apaga la llama de una vela a la que le queda poca cera.
Posiblemente, en breves fechas, habrá algún bombazo de esos de primera plana. Demasiado silencio para tanto desastre.

