Visto lo visto, habrá que conformarse con empates hasta que llegue algún delantero, como en su día lo hizo David Villa, para que este equipo comience a reencontrarse con el gol y pasemos de las derrotas y empates a las tan ansiadas victorias.No se si Antonio Prieto tendrá ya en sus manos (se acaba el tiempo de fichar) una baraja de delanteros goleadores que presentar a su “jefe”. Lo dudo mucho ya que la torpeza, la incógnita y jugar al despiste son sus armas preferidas y con esas herramientas es difícil dar en el clavo como en su día se dio con el mencionado Villa y otros muchos.
El partido de Riazor hay que darlo por bueno por dos motivos: el primero por narices, pues no hay nadie que lo pueda cambiar y el segundo por ver como, aún sin lanzar las campanas al vuelo, algo ha cambiado en este equipo con referencia a la pasada temporada. ¿Será Gay? ¿Será la corta directiva? ¿Será el azar?... el tiempo nos lo dirá.
Es el primer partido y, aunque las comparaciones son odiosas, mas cabreado debe de estar el Real Madrid, que con cifras súper millonarias, despilfarradoras diría yo, han comenzado con el lanzamiento de un jarro de agua fría tanto a la directiva como a su afición. Dos o tres resultados negativos más y José Muorinho, como vulgarmente se dice,…a la puta calle.
El futbol, sin lugar a dudas, es apasionante. Puedes hacer mil cálculos y no acertar con ninguno de ellos. Planificas una temporada con la meta de llegar a competiciones europeas y terminas jugando los últimos partidos por evitar el descenso.
Pero en el futbol hay también una cosa muy clara: si no hay buena liquidez para comprar puedes salvarte a base de fuerza y voluntad, pero si gestionas mal, te olvidas de la responsabilidad de tu cargo y dejas al club sin dirección, el fracaso lo tienes garantizado.
Acaba de comenzar la liga y la esperanza hay que mantenerla intacta. Son muchos los factores que durante esa liga inclinan la balanza hacia un sitio u otro.
Desearía que este empate inicial fuera de La Romareda fuera también la victoria del optimismo sobre el pesimismo que nos invade en los último años.

