A falta de un tercio de finalizar el Campeonato de Liga, volvemos a estar en el mismo lugar, asomados a segunda división y con los mismos problemas que indican que este Real Zaragoza tiene difícil solución. Desde que comenzó la temporada, han existido una serie de acontecimientos en el interior y exterior del club que presagiaban que algo podría cambiar esta situación, tanto económica como deportiva, insostenible.Nada de nada ha sucedido. Todo está igual que al principio. Manifiestos, proclamas, fundaciones, gritos de impotencia en la grada dirigidos al máximo accionista, erróneas informaciones de venta de la S.A.D., nombramiento público de un posible nuevo presidente y cuerpo técnico de ex jugadores del Real Zaragoza, viajes a Suiza, jeques, fondos soberanos vacíos de contenido y un sinfín de historias para no dormir. Qué triste es la realidad que nos toca vivir en un club histórico al que a todo el mundo se le llena la boca cuando pronuncia su nombre, pero que a ninguno le debe de importar un carajo que desaparezca por permanecer impasibles y permitir que su máximo responsable continúe en su puesto.
Instituciones y entidades financieras se pasan el día observando, pero sin tomar decisión alguna ante una situación tan desastrosa y humillante como es ver a un club histórico arrastrarse, sin vergüenza alguna y sin analizar que es un símbolo de una de las ciudades mas importantes de España.
Si el desastre llegase a consumarse, las lamentaciones y las manos en la cabeza no servirán de nada, o mejor dicho, servirán para escribir una historia negra de una ciudad que fue capaz de realizar una EXPO, cruzar su cara con un polémico TRANVIA, derrochar millones de euros en inútiles inversiones y se sintió impotente de mantener viva una historia de casi 80 años.
Me revientan la neuronas tanta negatividad y pesimismo, pero prefiero hablar ahora, aunque me equivoque, que lamentarme después. Me importa un bledo que tilden todo este artículo de derrotista y me encantaría que mañana, todas estas palabras, me las tuviera que tragar una por una, eso significaría que toda esta injustificable situación estaría en vías de solución.
¿Dónde están nuestros “arrestos” y nuestra nobleza baturra? ¿Hasta cuando aguantaremos que un elemento tire por la ventana millones de euros aportados por aficionados, instituciones, televisiones públicas y privadas en fichas y contrataciones fantasmas e inversiones desastrosas?
Hay que estar demasiado ciego para no querer ver esta situación. Y hay que ser demasiado memo, una vez que estás viendo lo que sucede, taparse los ojos y dejar al azar que todo cambie o se solucione. Sin duda es difícil, pero el peligro de la desaparición está a la vuelta de la esquina y nadie, a excepción de alguno que da la cara públicamente, hace nada por remediarlo.
Maldigo el día que se “vendió” el club por la obligatoriedad de convertirse en Sociedad Anónima Deportiva. Los políticos y la Hacienda Pública no querían mas deuda…como no querían cuchara, les han dado cuchara y media. La deuda antes de la S.A.D rozaba los 150 millones de euros entre Primera y Segunda División y hoy ha superado con creces los 5.000 millones…ooolé los huevos de quien tomó tal decisión.
Y… así nos va la vida con tanto iluminado. Perdonen los lectores, pero me voy a vomitar, ya que esto, cada día que pasa, huele mas a podrido.

