La resistencia de esta afición es infinita. Cuando el pasado sábado, por fin, se leía públicamente un comunicado en el que se decía, alto y claro: Real Zaragoza SI, Agapito NO, se estaba en las puertas del mejor partido ofrecido por el Real Zaragoza en La Romareda en lo que va de temporada. La esperanza volvía a la afición con ese 4-0 que le endosó nuestro equipo al tercer clasificado en la liga. Nadie podía imaginar un resultado tan abultado y la satisfacción de ver que afición y equipo están más unidos que nunca, ante una situación de gestión decepcionante. Desgraciadamente, las escasas alegrías que nos proporciona el equipo se ven eclipsados por las noticias que, a las pocas horas, aparecen en los medios.Me da autentica vergüenza ver publicado un pagaré de 1.100.000 € a nombre del ex jugador del Real Zaragoza Sr. Ayala, en forma de subasta, con un descuento del 20% para aquel que quiera comprarlo. Pronto, muy pronto, seguiremos viendo este tipo de ofertas, pero en los juzgados correspondientes. Cuando un jugador da el paso de ofertar a la baja sus haberes económicos, significa que la esperanza de cobrar, por el curso normal, es nula o excesivamente larga en el tiempo. La cola en la caja del club va a ser larga, tan larga y dificultosa que no tengo duda alguna termine en esa Ley Concursal tan temida por la afición y de nefastas consecuencias.
Entiendo y soy consciente, que el objetivo primordial es el de amarrarnos en la primera división sea como sea. Lo que no puedo comprender es la falta de claridad y el silencio más absoluto de aquellos que tienen la responsabilidad de parar lo que se les viene encima.
Siempre se ha dicho que “la esperanza es lo último que se pierde”, pero en este caso, creo sin equivocarme, que esa “esperanza” es lo primero que hemos perdido, pues hables con quien hables…el comentario es el mismo: El equipo puede salvarse, pero la sociedad anónima deportiva se va al pozo de las miles de empresas que están cayendo en esta crisis galopante que vivimos. La gran diferencia entre las miles de empresas que cierran sus puertas y el Real Zaragoza SAD es abismal. Las unas lo hacen por falta de negocio y arrastradas por las horribles circunstancias en las que pasa nuestro país, mientras que las del Real Zaragoza son por la nefasta gestión realizada en los últimos años sin que nadie, absolutamente nadie, demandase oficialmente el oscuro camino emprendido por un gestor que pensó que el fútbol era el mejor negocio de Construcción de Obra Publica y Privada que podía existir.
Algún día sabremos la verdad, la autentica verdad. El problema es que para cuando sepamos esa verdad ya no tendrá remedio nuestro club, ya que ésta llegará vía auditoria exigida por algún juez y no por la cuentas presentadas el pasado 13 de diciembre.
Esperanza…¿Quién nos la va a devolver?
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