Vergonzosa, ruin e insultante es la situación por la que estamos pasando toda la afición zaragocista y no exactamente por haber perdido en El Madrigal con el 4º clasificado y la injusta actuación arbitral, que lo es. Hay que tener muy poca vergüenza y no tener los “cascabeles” en su sitio para no dar la cara, aunque solo sea para decir: “Señores este barco se va a pique y yo no tengo cojones de sacarlo adelante…ayúdenme”. El silencio es cada vez más absoluto, por parte de unos y de otros. Aquí no pasa nada. Este Real Zaragoza se está jugando toda su historia, y su principal protagonista se ha quedado mudo desde hace un siglo. También la sordera y la ceguera ha debido de hacer estragos en quien o quienes lo metieron a calzador en el club, pensando que el pelotazo estaba servido.El Real Zaragoza no es la EXPO, ni el Tranvía, ni la imagen de cuatro “desgarramantas” que hoy se pasean por la ciudad, pero que a la hora de dar la cara se esconden en las faldas de sus conciencias. El Real Zaragoza es algo tan grande, que solo nos daremos cuenta cuando desaparezca. Vergüenza les tenía que dar a todos los responsables de esta desgraciada situación y nauseas de ver como el nombre de nuestro equipo y ciudad se arrastra por el suelo de esta España que, en el fondo, a todos ellos les importa una puñetera mierda.
Al final, y por los acontecimientos que estamos viviendo, saben sacarnos de nuestras casillas y decir públicamente y escribir aquello que jamás por educación hubiéramos sido capaces de mencionar. Sacan lo peor de nosotros, nuestra indignación, nuestro cabreo colectivo y esas palabras soeces que soltamos cuando ya no nos queda otro remedio. Tragamos con todo y, como les parece poco, se ríen en nuestras narices.
¿No hay nadie que pare esta situación? ¿No hay alguien con poder que tenga dignidad torera para salir a la palestra a dar la cara y contar la verdad? ¿A qué están jugando toda esta cuadrilla de impresentables? ¿Estos son Aragoneses? ¿Estos son de Zaragoza? Estos…lo que son… no tiene nombre.
Denunciados, embargados, humillados, arrastrados, insultados…pero con un fajo de millones en los bolsillos a costa de traiciones, mentiras e ilusiones destrozadas. Mudos, sordos y ciegos es poco, lo que tenían que estar algunos es de fiemo hasta las orejas por el resto de sus días.
Al final dirán esas frases con las que se creen que se arregla todo…”lo sentimos, lo hicimos lo mejor posible”, “yo no se nada, esto ha sido culpa de la oposición” “a mi me engañaron” ”no me han querido ayudar” ”que desgracia…si lo llegamos a saber…” Como diría el fallecido Labordeta…”anda a la mierda” ésta es la frase que mejor les pega.
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