Después de todo lo hablado, sufrido, discutido y vivido con este Real Zaragoza, sería extraordinario ver que el moribundo da una bocanada de aire, se le llenan los pulmones y se salva en el último minuto. Esto le sucede a la afición del Real Madrid o del Barcelona y se mueren del susto, pero a la afición del Real Zaragoza ya le pueden echar lo que quieran, al sufrimiento y la incertidumbre ya nos hemos acostumbrado.“Levante”, levantar, levántese y ande como Lázaro. Visiten el campo del Levante y dejen allí todas sus pesadillas, sus temores y si es posible dejen también allí a su presidente y que no vuelva por Zaragoza con la intención de dirigir a equipo de fútbol alguno. Sólo nos queda eso…la esperanza, la ilusión de un partido que para la afición es como la final de una Champions League, donde si ganas lo has ganado todo, pero si pierdes también lo has perdido todo.
No sé, si realmente el fútbol es grande o son estas circunstancias lo que lo hacen interesante, pero comenzamos a olvidar los tiempos de gloria para quedarnos con esa imagen ruinosa que no nos corresponde. Hay que levantar la cabeza y levantarle al Levante esos tres puntos que nos corresponden.
El próximo partido y último de liga, es de máximo riesgo para los corazones sensibles. La noticia, sea cual sea, deberían de dárnosla poco a poco, pues como nos la den de golpe, que comiencen a preparar las urgencias de los hospitales de Valencia y Zaragoza.
Es tiempo de ánimo y empuje. Tiempo de visita a los mejores psicólogos y tiempo de romperse la crisma si es necesario y meter los goles hasta con el culo, pues por el mismo nos han estado dando durante toda la temporada varios impresentables que en su vida deberían de haber representado al Real Zaragoza. Suerte a todos y que la Virgencica del Pilar valore a una afición que sin ninguna duda es de primera, por mucho que alguien quiera bajarla a segunda.
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