miércoles, 23 de febrero de 2011

Difícil y peligroso

A falta de un tercio de finalizar el Campeonato de Liga, volvemos a estar en el mismo lugar, asomados a segunda división y con los mismos problemas que indican que este Real Zaragoza tiene difícil solución. Desde que comenzó la temporada, han existido una serie de acontecimientos en el interior y exterior del club que presagiaban que algo podría cambiar esta situación, tanto económica como deportiva, insostenible.

Nada de nada ha sucedido. Todo está igual que al principio. Manifiestos, proclamas, fundaciones, gritos de impotencia en la grada dirigidos al máximo accionista, erróneas informaciones de venta de la S.A.D., nombramiento público de un posible nuevo presidente y cuerpo técnico de ex jugadores del Real Zaragoza, viajes a Suiza, jeques, fondos soberanos vacíos de contenido y un sinfín de historias para no dormir. Qué triste es la realidad que nos toca vivir en un club histórico al que a todo el mundo se le llena la boca cuando pronuncia su nombre, pero que a ninguno le debe de importar un carajo que desaparezca por permanecer impasibles y permitir que su máximo responsable continúe en su puesto.

Instituciones y entidades financieras se pasan el día observando, pero sin tomar decisión alguna ante una situación tan desastrosa y humillante como es ver a un club histórico arrastrarse, sin vergüenza alguna y sin analizar que es un símbolo de una de las ciudades mas importantes de España.

Si el desastre llegase a consumarse, las lamentaciones y las manos en la cabeza no servirán de nada, o mejor dicho, servirán para escribir una historia negra de una ciudad que fue capaz de realizar una EXPO, cruzar su cara con un polémico TRANVIA, derrochar millones de euros en inútiles inversiones y se sintió impotente de mantener viva una historia de casi 80 años.

Me revientan la neuronas tanta negatividad y pesimismo, pero prefiero hablar ahora, aunque me equivoque, que lamentarme después. Me importa un bledo que tilden todo este artículo de derrotista y me encantaría que mañana, todas estas palabras, me las tuviera que tragar una por una, eso significaría que toda esta injustificable situación estaría en vías de solución.

¿Dónde están nuestros “arrestos” y nuestra nobleza baturra? ¿Hasta cuando aguantaremos que un elemento tire por la ventana millones de euros aportados por aficionados, instituciones, televisiones públicas y privadas en fichas y contrataciones fantasmas e inversiones desastrosas?

Hay que estar demasiado ciego para no querer ver esta situación. Y hay que ser demasiado memo, una vez que estás viendo lo que sucede, taparse los ojos y dejar al azar que todo cambie o se solucione. Sin duda es difícil, pero el peligro de la desaparición está a la vuelta de la esquina y nadie, a excepción de alguno que da la cara públicamente, hace nada por remediarlo.

Maldigo el día que se “vendió” el club por la obligatoriedad de convertirse en Sociedad Anónima Deportiva. Los políticos y la Hacienda Pública no querían mas deuda…como no querían cuchara, les han dado cuchara y media. La deuda antes de la S.A.D rozaba los 150 millones de euros entre Primera y Segunda División y hoy ha superado con creces los 5.000 millones…ooolé los huevos de quien tomó tal decisión.

Y… así nos va la vida con tanto iluminado. Perdonen los lectores, pero me voy a vomitar, ya que esto, cada día que pasa, huele mas a podrido.

sábado, 12 de febrero de 2011

Los inversionistas se asustan

El pasado 13 de Diciembre, en la horrible Junta General de Accionistas del Real Zaragoza, quedaron claras pocas cosas, una de ellas, la deuda real de la Sociedad Anónima Deportiva. Perdidas de 31 millones de euros en el ejercicio 2010 y la impresionante deuda acumulada de 107 millones de euros, fueron aprobadas por todos los asistentes con derecho a voto, con la única excepción del representante de la Asociación de Pequeños Accionistas del Real Zaragoza.

Como quiera que todo o casi todo es falso, oscuro, siniestro y la transparencia brilla por su ausencia, a las primeras de cambio y en un primer contacto para la venta de la SAD, se hace una primera estimación que sobrepasa los 130 millones de euros de deuda a corto plazo y se comenta entre los entendidos que podría llegar a los 170 millones de euros. Vistas así las cuentas y la situación, no es de extrañar que se solicite una Auditoria externa que deje definitivamente clara la situación económica actual del Real Zaragoza SAD.

El Fondo Soberano de Inversión (FSI.) es como un fantasma que pulula por miles de empresas en todo el planeta para invertir y sin lugar a dudas, sacar el máximo beneficio posible, amén de otros contenidos filosóficos que no vienen a cuento en esta columna de opinión, pero que un día podremos aclarar. Para quien se ha molestado en estudiar que es un FSI. advierte que los hay hasta de 850.000 millones de dólares, tres veces el PIB de países como Suiza…de donde hoy se quiere sacar los famosos avales que, ni han llegado y, difícilmente llegarán. Este Real Zaragoza asusta hasta los Jeques más poderosos. Los Emiratos Árabes Unidos lo componen siete Emiratos entre los cuales se encuentra Dubai. Para cualquier Emir, comprar el Real Zaragoza es como para uno de nosotros comprar un kilo de pimientos en el supermercado.

Ahora, los que en el medio de comunicación de mayor tirada de Aragón pregonaban como presidente a Javier Abad y personas como Aguado, Poyet y demás, parece ser que han sido un intento frustrado de dar la vuelta a una situación económica insostenible.
¿Quién se hace cargo de una deuda multimillonaria y pone al frente del proyecto a personas que difícilmente puede controlar desde la distancia? A los pocos días de anunciar a bombo y platillo que el Real Zaragoza pasaba a manos de un inversor Dubaití, se buscan empresarios que se impliquen en un viaje “carísimo” para que entre ricos y menos ricos se haga una transacción tan dudosa como lo fue la compra del Real Zaragoza al convertirse en Sociedad Anónima Deportiva.

Tienen que ser empresarios que su domicilio no lo tengan en Zaragoza. La pregunta se realiza casi instantáneamente… ¿Qué interés tiene que la cabeza o cabezas visibles de la SAD no sean de ésta ciudad? ¿Se pretende echar a Agapito por la vía que sea para poner un personaje “marioneta” y hacer los negocios que a Agapito no le han querido dar?

El olor a podrido sigue penetrando por las narices de los aficionados.
De no ser por lo trágico y dantesco de toda esta historia, la diversión la tenemos garantizada y los “monos” van a estar saltando hasta el agotamiento.
¿Ha contado alguien, en estas negociaciones, con los pequeños accionistas, abonados, afición y demás personas que, de no asistir a La Romareda, pueden mandar todo este tinglado a la puñetera ruina, incluyendo el nuevo campo de fútbol y construcciones diversas?

20.000 abonados, así como toda una afición son de un peso lo suficientemente grande como para pensar muy bien como se van a desarrollar los acontecimientos. Si se piensa exclusivamente en el “negocio”, el Real Zaragoza Club de Fútbol, pasará a ser, como decía en el comentario de la pasada semana, el mismo perro con distinto collar.

Recomendaría que no se engañe a la afición, pues si se le sigue tocando los “balones”, podría pasar lo que ha pasado en Egipto…que manden a “Mustafá” a tomar viento fresco.

viernes, 4 de febrero de 2011

La ruleta rusa

Wikipedia, enciclopedia libre de Internet, hace la siguiente definición: Ruleta rusa, es un juego letal y clandestino del que no se conoce, a ciencia cierta, su procedencia. Se juega generalmente entre dos personas y su objetivo es sobrevivir y quedarse con el dinero o la especie de valor a jugar.

Una vez analizada esta definición, se me hace imposible no asociarla a la noticia que corre por diferentes medios de comunicación sobre la posible venta del Real Zaragoza a un “soberano” de Dubai. El tambor del revolver contiene una sola bala, quedando el resto del tambor vacío. Los disparos, en el mejor de los casos, no dañan la cabeza de nadie y son como las falsas noticias y bulos que durante estos últimos años la afición zaragocista ha tenido que soportar. Ahora bien, si se tiene la mala suerte de acertar con la única bala que existe en el tambor del revolver…el disparo es mortal de necesidad. Este Real Zaragoza lleva demasiado tiempo jugando a la “ruleta rusa” y un día, como se siga por el camino de la desesperación, la muerte será una realidad.

Las prisas siempre han sido malas compañeras y cuando una SAD como la del Real Zaragoza pasa por los peores momentos de su historia, cualquier oferta y cualquier negociación se convierte en “buena”, total de huir de la quema por parte de quien todo lo ha gestionado mal desde un principio.

Si el acuerdo llega a “buen” fin, en el mejor de los casos tendremos la misma SAD con un dueño “multimillonario” (multimillonarios serán los beneficios que intentará sacar también) o será, en el peor de los casos, el remate final de la intención, por muchos soñada, de que el Real Zaragoza vuelva a la afición, como ya lo fue antes de las Sociedades Anónimas Deportivas que, dicho sea de paso, han sido el mayor error y fracaso del Consejo Superior de Deportes. Nunca ha existido claridad administrativa para el accionista minoritario. Jamás se ha contado la verdad a la afición de la situación real de la SAD. Nadie sabe a ciencia cierta cual es la deuda actual de Real Zaragoza SAD.

Supongamos que la operación de venta ya se ha cerrado y el grupo Debatí ya tiene el 95% de las acciones. ¿Será en nuevo propietario capaz de ponerse al día en lo que a filosofía de un club de fútbol se refiere? ¿Será capaz de formar una Junta Directiva que, liberada de los problemas económicos, gestione con suficiente coherencia los destinos del Club de Fútbol para devolver al Real Zaragoza el prestigio perdido durante estos últimos años?

Pase lo que pase, la noticia tiene un sabor agridulce. Por un lado podría ser el final de una agonía económica que nos machaca diariamente y, por otro, el fin de una era donde, mejor o peor, el dueño y afición sentían al Real Zaragoza en su corazón. Habrá que esperar acontecimientos y solo nos queda esperar que la Pilarica ilumine a los nuevos propietarios para que no tengamos “el mismo perro con diferente collar”.