Este pasado sábado se jugaba un partido en La Romareda que nada tenía que ver con la práctica del fútbol. Deporte rey y de primera división que para los aficionados ha llegado a un punto sin retorno y desgraciadamente, por todo lo escuchado y escrito, puede llegar a tener los días contados en nuestra ciudad.El resultado de ese “partido” ha sido contundente, justo y sobre todo una lección para quien desde que compró el Real Zaragoza ha estado ciego en lo deportivo y ruinoso en lo económico.
A mediados de diciembre ya estamos en puestos de descenso. Esta situación es la verdaderamente real. Ni la deuda del club, ni la porquería esparcida desde la cabeza hasta los pies de los aficionados, ni la falta de ética profesional de los directivos y técnicos, hace tanto daño como ver que este equipo no tiene solución mientras esté a la cabeza del club un irresponsable, deportivamente hablando, como el Sr. Iglesias.
Marcelino García Toral, con las únicas armas de ejercer su profesión y cumpliendo el objetivo para lo que fue contratado (subir al equipo de segunda a primera) ha goleado al dueño de una entidad sin rumbo, a un indocumentado deportivo y lo que es peor a un despilfarrador de ilusiones y mago con la chistera vacía.
Proponerle a Marcelino que si renuncia a su contrato puede seguir ejerciendo de entrenador del primer equipo, me parece una humillación y aberración tan grande que demuestra la vil categoría de quien lo propone, así como la falta de conocimiento futbolístico de quien jamás debería de haber tenido acceso a comprar una sola acción de nuestro club…perdón, ahora de “su club”.
A Marcelino se le ha engañado continuamente, se le ha prometido lo que no ha existido jamás y se le ha querido poner frente a la afición como el responsable de no saber hacer un buen turrón con acelgas y judías verdes.
Marcelino habló claro y con conocimiento de causa antes de un partido. Ese partido, lo queramos ver como lo veamos, no era el partido mas importante en la vida de un entrenador ni del Real Zaragoza. El partido contra los vascos simplemente eran 3 de los 114 puntos que se juegan en una liga. Los problemas vienen de lejos y el auténtico desastre lo tenemos en un futuro muy cercano.
Marcelino no ha comentado ni la milésima parte de lo que la afición y medios de comunicación hemos estado comentando como critica constructiva para, primero asentarnos en la división de honor y acto seguido ser el club con la categoría y el respeto que siempre hemos tenido y hoy se ha perdido.
Marcelino, simplemente ha dicho…aunque me apartéis del equipo, si la cabeza del club no reacciona, este barco se hunde.
La afición, por primera vez en la historia de este club, no ha señalado ni al entrenador ni a los jugadores. El mensaje de la afición tampoco fue hacia un presidente atado de pies y manos. La afición dijo clara y rotundamente: AGAPITO VETE YA.
El dueño y señor de este club sabe perfectamente el proverbio popular que dice: Si debes un millón al Banco, tienes un problema, pero si debes doce mil millones, el problema lo tiene el Banco.
¿Estará esperando el máximo accionista que su club se lo quede el Banco como hacen con las viviendas cuando no se pagan las hipotecas?
Ente esta situación, no sería de extrañar que con “nuestro” club pudiera pasar cualquier cosa, desde su desaparición hasta su venta en el rastro a cualquier precio.
Solo me queda dar las gracias a Marcelino y felicitarlo por no haberse escondido detrás de quien desde un principio ha sido y es el único responsable de la historia más oscura y negativa del Real Zaragoza como es su accionista principal Agapito Iglesias.
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